INTERCULTURALIDAD, ETICA Y PRACTICA DOCENTE

INTERCULTURALIDAD, ETICA Y PRACTICA DOCENTE

miércoles, 4 de agosto de 2010

VIVIENDO ENTRE BOLIVIANOS DE TIERRAS ALTAS Y BAJAS

por Enrique Jordá, UCB – Cochabamba


De ISET (UCB) de Cochabamba, conservo un recuerdo imborrable: los seminarios sobre Dios y sobre Cristo en los Andes
Especialmente la profundización con estudiantes andinos sobre temas como panteísmo y monoteísmo-politeísmo, desde la propia vivencia andina. Recuperando, en diálogo cuestionador, la verdad y autoestima del modo de ser cristianos dentro de la propia visión de mundo y revisando las apreciaciones que otras culturas (con sus interpretaciones, categorías cosmovisivas y vocablos) y otros tiempos de teología de la misión, les hicieron dudar, para ahora ya –clarificando cosas- aceptar y guardar como raíces profundas de los abuelos y abuelas.

A nivel de programación, integramos en el ISET espacios de ‘contextualización’ de las principales materias académicas, mirando a su relectura con ojos culturales indígenas. En 1974, un obispo del Altiplano boliviano me dijo esta frase: ¿Qué hacemos con la religión aymara? Esta pregunta me llevó a una nueva aventura: a entrar más de lleno en la búsqueda cosmovisiva y teológica para pueblos andinos. De ahí salió mi libro Teología desde el Titikaka. Cosmovisión aymara en diálogo con la fe. Siempre hacíamos entrar en estos estudios la doble tensión cultura y liberación, es aspectos tales como cultura tradicional, cultura oprimida y a veces poco retomada como bloque cosmovisivo, cultura en cambio, proyecto liberador de cada pueblo cultural en medio de tantas dificultades de la cultura dominante.

En los cursos universitarios, la interculturalidad me obligó a poner sumo cuidado en expresar las cosas con categorías mentales y vocabulario asequibles al alumnado. En las comunidades rurales se usa vocabulario castellano mínimo, sobre todo en ambientes bilingües o trilingües.

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